Artesanía metálica

No sabemos exactamente cuándo nació la metalurgia china, pero podemos estar seguros de que hace más de tres milenios los chinos ya sabían extraer y elaborar el oro, el cobre, el estaño y el plomo. En aquella época, la metalurgia del bronce también se hallaba bastante avanzada. Hoy quisiéramos dedicar nuestro programa al desarrollo de la artesanía del metal, cuyas diversas facetas fueron ampliándose hasta convertirla en una de las principales especialidades de la artesanía china.

Los cloisonnés son productos típicos de Beijing. En su fabricación participan la artesanía del bronce y la de la porcelana, y se utilizan las técnicas tradicionales del dibujo a mano, la escultura y el grabado. Quizá por eso, el cloisonné es considerado un compendio de las artesanías chinas tradicionales. Las piezas más antiguas datan del siglo XV, es decir, del período Jingtai de la dinastía Ming. El color del esmalte vidrioso empleado se conoce como jingtailan o azul de Jingtai.

Objeto de cloisonné

La base del cloisonné es de cobre. Sobre ella se suelda un alambre también de cobre con el que se dibuja el motivo. Las divisiones que van formándose se rellenan con esmalte. Una vez cocida la pieza, se pule y se doran las partes metálicas visibles. El brillo del metal y el color del esmalte se combinan con total armonía.

A lo largo de siglos de desarrollo, el cloisonné llegó a diversificarse mucho. Hoy, además del tradicional azul, tenemos otros muchos colores. La técnica del cloisonné se aplica en la fabricación de numerosos objetos de la vida cotidiana: vasos, platos, floreros, relojes, alhajas, etc. Su utilización como adorno en lacas y tallas de marfil, jade y madera singulariza estas piezas.

El cloisonné, símbolo de la artesanía beijinesa tradicional, goza de gran aceptación entre los turistas, sean chinos o extranjeros. Nadie se olvida de comprar alguna pieza de cloisonné como recuerdo de la capital.

El shaoci se parece mucho a su “hermano” el cloisonné, del que se diferencia por no utilizar alambres. Esta técnica consiste en aplicar una capa de esmalte blanco sobre una base de cobre. Después de cocerse en el horno, sobre la superficie de la pieza se hacen dibujos con esmaltes de diversos colores y las divisiones se rellenan también con esmalte. Una vez cocida, se pule y los contornos se decoran con dibujos.

Objeto de shaoci

La técnica del shaoci suele usarse en objetos de adornos, como floreros, platos, jarrones, platillos, recipientes para vino, cajas de cigarrillos, vasijas, etc. La mayoría de sus motivos se inspiran en la artesanía étnica. En general, el color de fondo es el carmín o el rosa, y se aprovechan las técnicas y métodos de la pintura china tradicional. Las piezas elaboradas con esta técnica destacan por su elegancia y encanto oriental. En la dinastía Qing (1644-1911), el shaoci se entregaba como tributo a la Corte Imperial.

Las filigranas y las incrustaciones son las principales ramas de la artesanía del metal más refinada. Los objetos artísticos de filigranas se confeccionan pegando y tejiendo delgadísimos hilos de oro y plata. Para hacer las incrustaciones, primero se martilla la lámina de oro o plata para darle la forma deseada; luego se graba algún dibujo en la lámina y por último se incrustan las piedras preciosas en el dibujo grabado.

Objeto de filigranas

Las filigranas e incrustaciones comenzaron a hacerse más de 2000 años atrás. Las piezas más representativas son la de Chengdu, capital de la provincia suroeste de Sichuán, lugar donde en el siglo IX esta técnica se encontraba ya muy avanzada. El material básico de la artesanía de Chengdu son los hilos de plata. Su diámetro es la mitad del cabello humano, no rebasando los tres milímetros el de los hilos más gruesos. Las hábiles manos de los artesanos transforman esta materia prima en preciosas obras de arte.

Los cuadros de hierro son productos originarios de Wuhu, ciudad de la provincia oriental de Anhui. La materia prima es acero con bajo contenido de carbono. Tras fundir el metal, la obra se crea utilizando distintos procedimientos, entre ellos la forja, la perforación, el modelado, la soldadura y el recocido. En esta artesanía del metal se aplican técnicas de la pintura china, el papel recortado, el grabado, la escultura y la incrustación. El contraste entre el negro del hierro y el blanco del acero, así como la combinación de espacios vacíos y llenos permiten dotar a este tipo de cuadros de marcados efectos visuales. Además de la visible influencia de la pintura china, se aprecian pinceladas evocadoras de las artes plásticas occidentales. A los cuadros de hierro se los conoce también como “arte chino sin par”.

Cuadro de hierro de Wuhu

Los cuadros de hierro pueden dividirse en tres grandes tipos: las láminas, con el ciruelo, la orquídea, el bambú, el crisantemo y el águila como temas principales, que generalmente se enmarcan y se cuelgan en el muro; las linternas, compuestas por de 4 a 6 cuadros de hierro, con papeles o seda pegados en sus caras interiores y una vela fijada en el centro; y los biombos, la mayoría de los cuales representan paisajes.

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