Todo el té en China: el impacto político del té (1)

Indiscutiblemente, China es la patria del té y del arte de beber té. Referencias sobre el té chino se remontan a 5.000 años, incluyendo a la leyenda colorida de una flor de camelia salvajecayendo en el agua hervida del Emperador Shen Nung. Irónicamente, el poder extraordinario de los emperadores chinos no se puede comparar con la influencia política y económica del sencillo arbusto de Camila sinensis, mejor conocido como el mundo del té chino.

En la China antigua, durante la dinastía Tang (618-907), los chinos usaban el té como una bebida medicinal, el cual se solía mezclar con cebolla, naranja, jengibre y otras especies. La mayoría de las personas no podían permitirse el té y se solía usar como regalos y tributo para el emperador.

En el año 700, se promulgó el primer impuesto sobre té y Lu Yu, un extraordinario huérfano, escribió el primer libro definitivo sobre té. Criado por estudiosos monjes Zen, Lu dedicó su vida a la búsqueda de clásicos literarios y poesía en la tradición confuciana. Su libro sobre el té se ganó el patrocinio del Emperador. Más tarde, otros monjes budistas Zen llevaron su estilo de servir té a Japón, donde evolucionó en una forma de arte japonesa exquisita que aún se realiza en la actualidad.

Durante la dinastía Song (960 – 1279), aparecieron las casas de té con sus elegantes tazas de té de porcelana. Los Chinos molían su té en polvo y lo batían en una espuma fina. Creando recipientes de té se convirtió en una forma de arte con los tazones de té siendo más hondos y anchos para ayudar al batir. El té tenía un color verde claro, por lo que los artistas diseñaron tazones negros y azules para realzar el color de la bebida. Casas de té, té perfumado, competiciones de saborear té, así como acontecimientos de té se convirtieron en el furor entre las clases más altas.

A principios del año 1200, los mongoles invadieron China, marcando el comienzo de la dinastía Yuan que duró hasta 1368. Estos Mongoles no prestaron demasiada atención a servir el té, pero adoptaron la costumbre de añadir sal a su té y mezclarlo con leche; hoy en día siguen tomando el té de esta forma. Bajo los mongoles, las casas de té continuaron siendo famosos lugares donde se reunían estudiosos y poetas.

La elegante dinastía Ming (1368 – 1644) atestiguó el desarrollo de diferentes formas para procesar el té. Secando el té a mano en grandes calderones a diferentes temperaturas y durante diferentes periodos de tiempo transformó el té verde en bebidas completamente diferentes: versiones del té negro y oolong. Flores de té perfumadas también ganaron popularidad entre todas las clases. Remojando hojas de té enteras en vez de convertirlas en polvo se convirtió en el furor. Fue durante este tiempo que los europeos descubrieron el té chino.

Entre los europeos, el portugués Jesuit Father Jasper de Cru fue el primero que se tropezó personalmente con el té y escribió sobre él in 1560. En 1589, otros europeos leyeron sobre té cuando Gaimbattista Ramusio, autor Veneciano y Secretario del Consejo Veneciano de Ren, atribuyó la longevidad Asiática a beber el té. Años más tarde, en 1597, el té es mencionado por primera vez en la traducción inglesa de los viajes del navegador holandés Jan Hugo van Linschooten´s, donde él llama al té chaa.

Finalmente, en 1610, los comerciantes holandeses trajeron el té verde de China y lo vendieron como una bebida medicinal exótica. Con un precio de más de cien dólares por libra, sólo los ricos podían permitírselo, los cuales lo compraban con las elegantes porcelanas de té China. Para 1662, cuando Carlos II se casó con Catherine Braganza de Portugal, una amante del té, el té había ganado tanta popularidad que el consumo de alcohol en Inglaterra disminuyó considerablemente.

Los portugueses fueron los primeros europeos que negociaron el té comercialmente. Ellos llevaron su cargo a Lisboa, y de allí a Francia, Holanda y otros países Bálticos. En aquel entonces, Portugal estaba afiliada con Holanda; el té ganó popularidad entre los holandeses. Para 1675, el precio del té había disminuido y era considerado como una bebida normal. Muchos bebedores lo mezclaban con azúcar y jengibre.

Curiosamente, el té nunca tuvo éxito con los franceses. Después de unos 50 años, los franceses siguieron popularizando el vino, chocolate y café. Por toda Europa, el té se servía en casas de café (el café llegó antes que el té) llamadas “universidades peniques” – porque un pobre estudiante podía comprar una tetera de té por un penique y pasar un día entero conversando con otros estudiosos.

Una respuesta a Todo el té en China: el impacto político del té (1)

  1. Teresa dice:

    Hola!!…
    Es realmete interesante esta historia..yo no sabia mucho sobre esta bebida, a pesar de que practicamente soy adicta al té, sobretodo al té verde.
    Muchas gracias y muchas felicidades por la pagina que es muy interesante!.

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